Usted ha tenido esa visita inesperada: tocan a su puerta y le ofrecen estudios bíblicos con un enfoque en el sábado o en el estado de los muertos. Tal vez un amigo o familiar ha comenzado a asistir a la Iglesia Adventista del Séptimo Día y ahora le pregunta por qué usted no guarda el sábado como día de reposo. No se preocupe, no está solo en esta inquietud. Muchos colombianos creyentes enfrentan estas preguntas y necesitan respuestas claras, basadas en la Biblia y en el corazón del evangelio. En este artículo, vamos a explorar las diferencias clave entre las enseñanzas adventistas y el cristianismo bíblico tradicional, para que pueda responder con amor y verdad.
Contexto Bíblico
Para entender las enseñanzas adventistas, primero debemos recordar lo que la Biblia dice sobre la salvación y la gracia. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, la Escritura nos muestra que la salvación es un regalo de Dios, no por obras para que nadie se gloríe (Efesios 2:8-9). El apóstol Pablo es claro: ‘Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios’. Este fundamento es innegociable para cualquier creyente que quiera mantenerse firme frente a enseñanzas que añadan requisitos humanos a la obra perfecta de Cristo.
Otro pasaje crucial es Colosenses 2:16-17, donde Pablo habla directamente sobre el tema del sábado y las fiestas judías: ‘Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo’. Aquí el apóstol deja claro que el sábado ceremonial era una sombra que señalaba a Jesús. Una vez que Cristo vino, la sombra ya no tiene poder sobre nosotros. Los adventistas, sin embargo, insisten en que el sábado del séptimo día sigue siendo obligatorio para los cristianos, lo cual contradice directamente esta enseñanza paulina.
Además, debemos considerar el libro de Hebreos, que dedica varios capítulos a mostrar que el sacerdocio levítico y el sistema de sacrificios del Antiguo Testamento fueron cumplidos en Cristo. Hebreos 4:9-10 habla de un ‘reposo’ para el pueblo de Dios, pero ese reposo no es el sábado literal, sino el descanso espiritual que encontramos en Jesús. Como dice el versículo 10: ‘Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas’. Esto nos lleva a entender que el verdadero reposo sabático es Cristo mismo, no un día de la semana.
La Historia
La Iglesia Adventista del Séptimo Día nació en el siglo XIX en Estados Unidos, en un contexto de gran efervescencia religiosa conocido como el Segundo Gran Despertar. Un grupo de creyentes, liderados inicialmente por el bautista William Miller, comenzó a estudiar las profecías de Daniel y Apocalipsis, llegando a la conclusión de que Jesús regresaría en 1844. Cuando esa fecha pasó sin que Cristo volviera, el movimiento sufrió una gran crisis, conocida como el ‘Gran Chasco’.
Fue entonces cuando una mujer llamada Elena G. de White, quien decía tener visiones proféticas, reinterpretó el evento. Según ella, Jesús no había regresado a la tierra en 1844, sino que había entrado en una nueva fase de su ministerio en el cielo: el ‘juicio investigador’. Esta doctrina, que no se encuentra en ninguna parte de la Biblia, se convirtió en un pilar del adventismo. Elena G. de White es considerada por los adventistas como una ‘mensajera del Señor’ y sus escritos tienen una autoridad casi bíblica, aunque ellos afirman que la Biblia es su única regla de fe.
Además del sábado y el juicio investigador, los adventistas desarrollaron otras enseñanzas distintivas, como el ‘sueño del alma’ (la creencia de que los muertos están inconscientes hasta la resurrección) y el ‘aniquilacionismo’ (la idea de que los impíos serán destruidos, no atormentados eternamente). También promueven una dieta vegetariana y evitan el consumo de alcohol, tabaco y ciertos alimentos ‘inmundos’ según Levítico, aunque el Nuevo Testamento declara que todos los alimentos son limpios (Marcos 7:19).
Con el tiempo, el adventismo se ha expandido por todo el mundo, incluyendo Colombia, donde tienen hospitales, colegios y una fuerte presencia misionera. Sin embargo, su mensaje sigue siendo una mezcla de gracia y ley, donde la salvación es por fe pero la observancia del sábado se presenta como una señal de lealtad a Dios. Muchos adventistas son personas sinceras y dedicadas, pero sus enseñanzas se apartan del evangelio bíblico en puntos fundamentales.
Es importante aclarar que no todos los adventistas creen lo mismo; hay diversas corrientes dentro del movimiento, desde los más conservadores hasta los más liberales. Pero la doctrina oficial de la iglesia, basada en las visiones de Elena G. de White, sigue siendo la misma. Por eso, al dialogar con un adventista, es crucial ir a la Biblia y no a los escritos de su profetisa, mostrando con amor que Cristo es suficiente para nuestra salvación.
Significado Teológico
La diferencia teológica central entre el adventismo y el cristianismo bíblico es la fuente de autoridad. Mientras que los cristianos evangélicos creemos que la Biblia es la única regla de fe y práctica (sola Scriptura), los adventistas añaden los escritos de Elena G. de White como una autoridad interpretativa. Aunque ellos digan que la Biblia es su fundamento, en la práctica usan las visiones de White para interpretar pasajes oscuros y para establecer doctrinas como el sábado y el juicio investigador. Esto es problemático porque la Biblia misma nos advierte que no añadamos ni quitemos nada a la palabra profética (Apocalipsis 22:18-19).
Otro punto teológico crucial es la doctrina de la salvación. El adventismo oficial enseña que la salvación es por gracia mediante la fe, pero añade que la observancia del sábado es necesaria como ‘sello’ de Dios y que el juicio investigador determina quiénes son verdaderamente salvos. Esto introduce una incertidumbre que el evangelio no tiene. La Biblia dice que quien cree en Jesús tiene vida eterna y no viene a condenación (Juan 5:24), y que somos sellados con el Espíritu Santo para el día de la redención (Efesios 4:30). No hay un juicio investigador que pueda anular la obra consumada de Cristo.
Finalmente, el adventismo tiene una visión peculiar del estado de los muertos. Enseñan que cuando una persona muere, su alma ‘duerme’ en la tumba hasta la resurrección, y que los impíos serán aniquilados en el lago de fuego. Esto contradice pasajes claros como Lucas 16:19-31, donde Jesús describe al rico y a Lázaro después de la muerte, mostrando que hay consciencia inmediata. También contradice Filipenses 1:23, donde Pablo dice que desea ‘partir y estar con Cristo’, lo cual sería imposible si el alma durmiera. La enseñanza bíblica es que los creyentes van inmediatamente a la presencia del Señor al morir, y los incrédulos van a un lugar de tormento consciente hasta el juicio final.
Lecciones para Hoy
Hoy, más que nunca, necesitamos conocer bien nuestra fe para poder dar razón de nuestra esperanza (1 Pedro 3:15). Los adventistas son conocidos por su conocimiento bíblico y su dedicación, así que no podemos responder con argumentos débiles o emocionales. Debemos estudiar la Palabra, especialmente los pasajes sobre la gracia, el sábado y la seguridad de la salvación. Si un adventista lo visita, no lo rechace; más bien, invítelo a leer juntos el libro de Gálatas, donde Pablo defiende la libertad cristiana contra aquellos que querían imponer la ley judía.
Otra lección es que no debemos juzgar a los adventistas por su estilo de vida o sus tradiciones. Muchos de ellos son personas honradas, trabajadoras y de buen testimonio. El problema no está en su moral, sino en su doctrina. Por eso, al dialogar, debemos hacerlo con respeto, reconociendo lo que tenemos en común (la fe en Jesús, la Trinidad, la segunda venida) y discutiendo con amor las diferencias. Recuerde que el objetivo no es ganar una discusión, sino ganar un hermano.
Finalmente, esta controversia nos recuerda la importancia de la iglesia local y la enseñanza sólida. En Colombia, hay muchas iglesias que predican el evangelio puro, sin añadiduras. Asista a una de ellas, participe en grupos de estudio bíblico y fortalezca su fe. No se deje llevar por ‘vientos de doctrina’ (Efesios 4:14), sino manténgase firme en la verdad que salva: Cristo murió por nuestros pecados, resucitó y reina, y por gracia somos salvos mediante la fe, no por obras de la ley.
Preguntas Frecuentes
¿Los adventistas creen en la Trinidad?
Oficialmente sí, los adventistas del séptimo día creen en la doctrina de la Trinidad: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Sin embargo, en sus inicios, el movimiento tuvo fuertes tendencias arrianas (negando la deidad plena de Cristo), y algunos grupos disidentes aún la rechazan. La iglesia adventista oficial hoy sí afirma la Trinidad, pero sus enseñanzas sobre el juicio investigador y el sábado siguen siendo problemáticas desde una perspectiva bíblica.
¿Es pecado trabajar en sábado según la Biblia?
No, para el cristiano no es pecado trabajar en sábado. El sábado era parte de la ley ceremonial del Antiguo Testamento, dada específicamente a Israel como una señal del pacto (Éxodo 31:16-17). Cristo cumplió esa ley y nos dio un nuevo día de reposo: el domingo, el día de su resurrección (Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2). La Biblia nos dice que nadie nos juzgue por el sábado (Colosenses 2:16), así que tenemos libertad en Cristo para dedicar un día al Señor, pero no es un mandato obligatorio.
¿Qué dice la Biblia sobre Elena G. de White?
La Biblia no menciona a Elena G. de White, pero sí nos da principios para evaluar a los profetas. En Deuteronomio 18:21-22, Dios dice que si un profeta habla en nombre de Jehová y lo que dice no se cumple, no es profeta de Dios. Elena G. de White hizo profecías que no se cumplieron, como la fecha de la segunda venida (inicialmente 1844) y otras predicciones sobre eventos históricos. Además, sus escritos contienen errores históricos y científicos. Por lo tanto, no debe ser considerada una profetisa bíblica, y sus enseñanzas deben ser evaluadas a la luz de la Escritura.