¿Alguna vez has sentido que tu pasado te descalifica para servir a Dios? La historia del llamamiento de Mateo nos muestra que Dios no busca perfectos, sino dispuestos. Este relato, que encontramos en el Evangelio de Mateo, es un golpe de gracia que rompe todos los esquemas religiosos. Un cobrador de impuestos, odiado por su propio pueblo, se convierte en discípulo y escritor de uno de los libros más importantes de la Biblia. Prepárate para descubrir cómo un simple ‘sígueme’ transformó una vida entera.
Contexto Bíblico
Para entender la magnitud del llamamiento de Mateo, primero debemos ubicarnos en el Israel del primer siglo, bajo el dominio del Imperio Romano. Los publicanos o cobradores de impuestos eran considerados traidores y pecadores públicos, pues trabajaban para el opresor y solían enriquecerse cobrando más de lo estipulado. Eran excluidos de las sinagogas y despreciados por los fariseos, quienes los veían como la escoria de la sociedad judía.
El Evangelio de Mateo, escrito originalmente para una audiencia judía, presenta a Jesús como el Mesías prometido. En este contexto, el autor, que era precisamente un publicano, quiere demostrar que el reino de Dios no se limita a los ‘religiosos’, sino que se extiende a los marginados. Este llamado no es un evento aislado, sino parte de una serie de encuentros donde Jesús desafía las normas sociales y religiosas de su tiempo, mostrando un amor radical que incluye a todos.
La Historia
Corría el año 27 d.C., aproximadamente, cuando Jesús caminaba por las orillas del mar de Galilea. Ya había llamado a Pedro, Andrés, Santiago y Juan, quienes dejaron sus redes de pescar para seguirlo. Pero ahora, su mirada se posa en un lugar inesperado: la mesa de los impuestos públicos, donde un hombre llamado Mateo (también conocido como Leví) realizaba su trabajo diario, registrando los tributos que sus compatriotas debían pagar a Roma.
La escena es casi cinematográfica: el bullicio del mercado, el ruido de las monedas, los rostros de desprecio de quienes se acercaban a pagar. Y en medio de ese caos, Jesús se detiene. No lo hace para condenar, ni para hacer un discurso. Simplemente lo mira y le dice dos palabras que cambiarían el rumbo de la historia: ‘Sígueme’. Mateo, aquel hombre acostumbrado a ser rechazado, escucha una invitación que no merecía, pero que su corazón anhelaba.
Lo sorprendente no es la respuesta inmediata de Mateo, quien dejó todo y se levantó para seguir a Jesús, sino la actitud de este cobrador. No puso excusas, no pidió tiempo para organizar sus asuntos. Simplemente dejó su mesa, su dinero y su pasado, para caminar hacia un futuro incierto pero lleno de esperanza. Esa misma noche, Mateo organizó una gran fiesta en su casa, no para despedirse de su antigua vida, sino para presentarles a sus amigos, también publicanos y pecadores, al hombre que le había cambiado el corazón.
Fue en esa cena donde los fariseos criticaron a Jesús por comer con pecadores, pero el Señor respondió con una frase que se ha vuelto eterna: ‘Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores’. Así, el llamamiento de Mateo no solo transformó a un hombre, sino que se convirtió en una lección pública sobre la gracia y el propósito redentor de Cristo.
Significado Teológico
El llamamiento de Mateo nos enseña que la gracia divina no depende de nuestros méritos. En la teología judía, la justicia se lograba por la obediencia a la ley, pero Jesús revoluciona este concepto al llamar a un publicano, el peor de los pecadores según la mentalidad farisaica. Aquí vemos que Dios no llama a los que ya son ‘buenos’, sino que capacita a los que están dispuestos a ser transformados. La elección de Mateo como apóstol y autor de un Evangelio subraya que el Señor ve potencial donde los humanos solo ven fracaso.
Además, este pasaje revela que el seguimiento a Cristo implica una ruptura radical con el pasado. Mateo no intentó combinar su vida de cobrador con el discipulado; renunció a todo. Esto nos recuerda que el llamado de Dios exige una respuesta total, sin condiciones ni titubeos. La fe no es un complemento para nuestra agenda, sino el centro que reordena todas nuestras prioridades, como lo hizo con Mateo, quien pasó de coleccionar riquezas materiales a coleccionar tesoros espirituales.
Lecciones para Hoy
En Colombia, donde muchas veces cargamos con etiquetas por nuestro pasado, errores o condición social, esta historia nos dice que Dios no nos descalifica. Tal vez has cometido errores financieros, has fallado a tu familia o te sientes excluido de la iglesia por tu historia. Pero Jesús sigue pasando por tu ‘mesa de impuestos’ hoy, y te dice: ‘Sígueme’. Tu llamado no depende de tu reputación, sino de la misericordia de quien te llama.
Otra lección poderosa es que Mateo no guardó su transformación para sí mismo, sino que compartió su fe con sus amigos pecadores. En lugar de esconder su pasado, lo usó como puente para llevar a otros a Jesús. Nosotros también podemos usar nuestras experiencias, incluso las más dolorosas, para ministrar a quienes están en situaciones similares. No necesitamos ser perfectos para ser testigos; solo necesitamos estar dispuestos a abrir las puertas de nuestra vida, como hizo Mateo, para que otros conozcan al Señor.
Finalmente, el llamamiento de Mateo nos invita a reflexionar sobre nuestra respuesta al llamado de Dios. ¿Estamos dispuestos a dejar nuestras ‘mesas’ de seguridad, ya sea un empleo cómodo, una relación tóxica o un hábito pecaminoso, para seguir a Cristo? La obediencia inmediata de Mateo nos desafía a no posponer la decisión de entregar nuestra vida al Señor, porque cada día sin Él es un día perdido.
Preguntas Frecuentes
¿Qué significa que Mateo era publicano?
Ser publicano en tiempos de Jesús significaba ser un cobrador de impuestos para el Imperio Romano, pero además, los publicanos judíos eran considerados traidores porque se enriquecían explotando a su propio pueblo. Eran excluidos de la vida religiosa y social, considerados pecadores públicos, lo que hace aún más impactante que Jesús los llamara a su grupo de discípulos.
¿Por qué Jesús escogió a un pecador como Mateo para ser apóstol?
Jesús no escogió a Mateo por su justicia, sino para demostrar que su gracia está disponible para todos los que reconocen su necesidad de salvación. Al elegir a un publicano, Jesús mostró que el reino de Dios no se basa en méritos humanos, sino en la fe y la disposición a seguirle. Además, Mateo escribió un Evangelio que explica el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento, usando sus habilidades para la escritura y el detalle en un propósito divino.
¿Qué diferencia hay entre Mateo y Leví en los Evangelios?
No hay diferencia; Mateo y Leví son la misma persona. En el Evangelio de Mateo, el autor se llama a sí mismo Mateo (que significa ‘don de Dios’), mientras que en Marcos y Lucas es llamado Leví. Esto se debe a que probablemente tenía dos nombres, uno hebreo y otro griego, o a que después de su llamamiento adoptó un nombre nuevo, algo común en la cultura de la época.