Mire, usted ha llegado hasta aquí porque seguramente en la puerta de su casa han tocado dos personas muy amables con una revista en la mano, ofreciéndole un estudio bíblico. Tal vez un familiar suyo se ha ido con ellos al Salón del Reino y ahora usted no sabe cómo hablarle sin sentirse confundido. Lo entiendo perfectamente, porque la enseñanza de los Testigos de Jehová suena convincente cuando uno no conoce bien las Escrituras. Pero la Biblia nos da herramientas claras para discernir la verdad, y hoy vamos a desglosar esto como buenos colombianos, con respeto pero con firmeza, para que usted pueda responder con amor y conocimiento.
Contexto Bíblico
Para entender por qué los Testigos de Jehová se apartan de la doctrina cristiana histórica, tenemos que ir a los cimientos de la fe. La Biblia nos enseña desde Génesis que Dios es un ser trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo. En Mateo 28:19, Jesús mismo manda a bautizar ‘en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo’, mostrando claramente que los tres son uno. Sin embargo, los Testigos de Jehová niegan la Trinidad, diciendo que Jesús es un ser creado, el arcángel Miguel, y que el Espíritu Santo es solo una fuerza activa de Dios. Esto choca de frente con Juan 1:1, donde se dice que ‘el Verbo era Dios’. No podemos pasar por alto que la Biblia, desde el Antiguo Testamento, presenta a Jehová como el único Dios verdadero, pero también revela a Jesús como Dios encarnado.
Otro punto clave es la salvación. Los Testigos de Jehová enseñan que solo 144,000 personas van al cielo y que el resto de los fieles vivirán en una Tierra paradisíaca. Pero la Escritura dice en Juan 3:16 que ‘todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna’, sin limitar el número. Además, en Apocalipsis 7:9 se habla de ‘una gran multitud, la cual nadie podía contar’, vestida de blanco delante del Cordero. Esto nos muestra que el plan de Dios es inclusivo para todos los que creen en Cristo, no un club exclusivo. La confusión viene cuando se sacan textos de contexto, como hacen ellos con Apocalipsis 14, para justificar su doctrina de los 144,000.
También está el tema de la sangre. Los Testigos rechazan las transfusiones basándose en Levítico 17:14, que dice que ‘la sangre es la vida’. Pero en Hechos 15:20, los apóstoles mandaron a los gentiles ‘abstenerse de sangre’, refiriéndose a comerla, no a transfusiones médicas que salvan vidas. La Biblia no prohíbe la medicina, y el amor al prójimo incluye cuidar la salud. Jesús mismo sanó a los enfermos sin poner condiciones. Al entender este contexto, vemos que las interpretaciones de los Testigos son selectivas y no toman la Biblia en su totalidad.
La Historia
Corría el año 1870 en Pensilvania, Estados Unidos, cuando un hombre llamado Charles Taze Russell comenzó a estudiar la Biblia con un grupo pequeño. Russell era un buscador sincero, pero también estaba influenciado por ideas adventistas y por su propia interpretación de las profecías. En 1879 fundó la revista ‘La Atalaya’, y para 1881 organizó la ‘Sociedad de Tratados Bíblicos’, que más tarde se convertiría en los Testigos de Jehová. Russell enseñaba que Cristo había regresado invisiblemente en 1874 y que el mundo terminaría en 1914. Cuando esa fecha pasó sin el Armagedón, sus seguidores ajustaron la doctrina, diciendo que Jesús comenzó a reinar en el cielo ese año. Desde entonces, la organización ha cambiado varias veces sus profecías, lo cual es problemático porque la Biblia dice en Mateo 24:36 que ‘de aquel día y la hora nadie sabe’.
Después de la muerte de Russell en 1916, el liderazgo pasó a Joseph Franklin Rutherford, quien fue el que realmente dio forma a la identidad moderna de los Testigos. Rutherford introdujo el nombre ‘Testigos de Jehová’ en 1931, basándose en Isaías 43:10, y empezó a enseñar que la salvación solo era posible a través de la organización. También cambió doctrinas clave, como la negación de la Trinidad y la divinidad de Cristo, que antes Russell había dejado ambiguas. Durante las décadas siguientes, los Testigos se volvieron conocidos por su predicación casa por casa, su negativa a saludar la bandera y su rechazo a las transfusiones de sangre. Todo esto los aisló de otras iglesias cristianas, pero también los hizo víctimas de persecución en varios países, incluyendo la Alemania nazi.
En Colombia, los Testigos de Jehová llegaron a principios del siglo XX, pero fue después de la Segunda Guerra Mundial cuando empezaron a crecer. Hoy en día, hay cientos de Salones del Reino en todo el país, desde Bogotá hasta los pueblos más pequeños del Cauca. Muchos colombianos se han unido porque la organización ofrece comunidad, disciplina y un sentido de propósito. Sin embargo, también hay historias de familias divididas, porque los Testigos enseñan que deben ‘separarse’ de quienes no comparten su fe, incluso si son padres o hijos. Esto duele mucho en una cultura tan familiar como la nuestra. He conocido casos en Medellín donde una madre llora porque su hijo ya no la visita, y todo por seguir una interpretación rígida de Mateo 10:37, que habla de amar a Jesús más que a la familia, pero no de abandonarlos.
Un episodio que marcó a la comunidad fue la crisis de las profecías de 1975. Los Testigos enseñaban que ese año sería el fin del mundo, basándose en cálculos sobre la creación de Adán. Muchos vendieron sus casas, dejaron trabajos y hasta se endeudaron para prepararse. Cuando no pasó nada, la organización dijo que era una ‘expectativa’ y no una profecía oficial, pero el daño ya estaba hecho. Miles se fueron desilusionados, aunque otros se quedaron porque su vida social y emocional dependía del grupo. Esto nos recuerda que las sectas no solo son doctrinas equivocadas, sino también control psicológico. La Biblia nos llama a ser ‘prudentes como serpientes y sencillos como palomas’ (Mateo 10:16), no a seguir ciegamente a líderes que fallan una y otra vez.
Hoy, los Testigos de Jehová siguen predicando con celo, pero su mensaje ha cambiado sutilmente. Ya no ponen fechas exactas, pero insisten en que estamos en ‘los últimos días’. También han suavizado algunas reglas, como permitir ciertos tratamientos médicos sin sangre. Sin embargo, su núcleo doctrinal sigue siendo el mismo: niegan la deidad de Cristo, la Trinidad y la salvación por gracia. Al conocer esta historia, usted puede ver que no es una iglesia cristiana más, sino un movimiento que empezó con un hombre y sus interpretaciones privadas. La verdadera iglesia de Cristo se basa en los apóstoles y en la enseñanza continua del Espíritu Santo, no en profecías fallidas de un grupo del siglo XIX.
Significado Teológico
El error central de los Testigos de Jehová es su cristología, es decir, lo que creen sobre Cristo. Al negar que Jesús es Dios, están negando la base del cristianismo. En Colosenses 2:9, Pablo dice que ‘en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad’. Si Jesús no es Dios, entonces su sacrificio en la cruz no tiene el valor infinito necesario para salvar a la humanidad. Además, si el Espíritu Santo es solo una fuerza, entonces la obra santificadora en el creyente se reduce a un esfuerzo humano. Esto es grave porque la salvación es por gracia mediante la fe (Efesios 2:8-9), no por obras ni por pertenecer a una organización. Los Testigos ponen mucho énfasis en el comportamiento, como no celebrar cumpleaños o no votar, pero Jesús dijo que ‘el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá’ (Juan 11:25).
Otro punto teológico importante es la resurrección. Los Testigos enseñan que solo los 144,000 van al cielo y que los demás justos resucitarán en la Tierra. Pero la Biblia habla de una resurrección tanto de justos como de injustos (Hechos 24:15), y que todos los creyentes estamos ‘sentados en lugares celestiales con Cristo Jesús’ (Efesios 2:6). El destino final del creyente no es una Tierra renovada donde trabajemos por siempre, sino una comunión eterna con Dios en un cielo nuevo y una tierra nueva (Apocalipsis 21:1). La enseñanza de los Testigos reduce la esperanza cristiana a algo material, cuando la Biblia apunta a lo espiritual y eterno.
Finalmente, está la cuestión de la autoridad. Los Testigos creen que solo su ‘Cuerpo Gobernante’ tiene la autoridad para interpretar la Biblia. Pero la Escritura dice que ‘la palabra de Dios no está encadenada’ (2 Timoteo 2:9) y que el Espíritu Santo guía a todos los creyentes (Juan 16:13). Pedro mismo dijo que ‘ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada’ (2 Pedro 1:20), pero eso se refiere a que no viene de la voluntad humana, no a que solo unos pocos puedan entenderla. La Reforma Protestante nos enseñó el principio del ‘sacerdocio de todos los creyentes’, donde cada persona puede leer la Biblia y ser guiada por el Espíritu. Los Testigos han creado una jerarquía que controla la información, algo que Jesús condenó en los fariseos (Mateo 23:13).
Lecciones para Hoy
Primero, aprendamos a conocer bien nuestra Biblia. Si usted no sabe lo que cree, cualquier viento de doctrina lo va a mover. Dedique tiempo a estudiar pasajes como Juan 1, Filipenses 2 y Colosenses 1, que hablan claramente de la divinidad de Cristo. También memorice versículos sobre la Trinidad, como Mateo 28:19 y 2 Corintios 13:14. Cuando un Testigo llegue a su casa, no tenga miedo de preguntarle: ‘¿Cree usted que Jesús es Dios?’. Si dice que no, usted ya sabe que está ante un evangelio diferente. Pablo dice en Gálatas 1:8 que si alguien predica otro evangelio, sea anatema. No se trata de ser grosero, sino de tener claridad.
Segundo, practique el amor sin condescendencia. Muchos colombianos tienen familiares Testigos y se sienten tentados a discutir o a alejarlos. Pero la Biblia nos llama a ‘hablar la verdad en amor’ (Efesios 4:15). Invite a su familiar a tomar un tinto, escuche sus razones sin interrumpir, y luego comparta con calma lo que la Biblia dice. No intente ganar una discusión, sino sembrar una semilla. Recuerde que los Testigos son personas sinceras, pero están atrapadas en un sistema que les exige lealtad total. Ore por ellos y sea un ejemplo de la gracia de Dios. Con el tiempo, muchos han salido de esa organización al encontrar el amor genuino de Cristo en una iglesia local.
Tercero, no subestime el poder de la comunidad cristiana. Los Testigos ofrecen una comunidad fuerte, pero la iglesia verdadera también debe serlo. Si su iglesia solo se reúne los domingos para un culto frío, la gente buscará calidez en otro lado. Involúcrese en grupos pequeños, estudios bíblicos y obras de misericordia. Muestre a los Testigos que la iglesia de Cristo no es una institución legalista, sino una familia donde el perdón y la gracia son reales. Cuando ellos vean que usted vive con gozo y sin miedo al Armagedón, se preguntarán por qué su fe es diferente. Y eso, hermano, es el testimonio más poderoso que podemos dar.
Preguntas Frecuentes
¿Los Testigos de Jehová son cristianos?
No, no lo son en el sentido histórico y bíblico. El cristianismo se define por la creencia en la Trinidad, la divinidad de Cristo y la salvación por gracia mediante la fe. Los Testigos niegan estas doctrinas centrales, por lo que no pueden considerarse cristianos ortodoxos. Ellos mismos se llaman ‘Testigos de Jehová’, no cristianos, y rechazan el término porque lo asocian con la cristiandad apóstata. Sin embargo, la Biblia dice que ‘todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo’ (Romanos 10:13), y el Señor es Jesús. Si no invocan a Jesús como Dios, no están invocando al Señor verdadero.
¿Puedo asistir a un Salón del Reino para aprender más?
Puede asistir, pero con mucho cuidado. Si usted va con una mente abierta pero sin fundamento bíblico, corre el riesgo de ser confundido. Le recomiendo que primero estudie bien las doctrinas cristianas básicas, ore pidiendo discernimiento y vaya acompañado de un cristiano maduro. No firme nada ni se comprometa a estudios bíblicos sin haber consultado con su pastor. Recuerde que Proverbios 14:15 dice: ‘El simple todo lo cree; mas el avisado mira bien sus pasos’. Asistir no es malo, pero prepárese para escuchar enseñanzas que contradicen la Biblia.
¿Qué hago si un familiar se vuelve Testigo de Jehová?
Primero, no lo rechace ni lo ataque. Eso solo lo alejará más. Muéstrele amor incondicional, pero también sea firme en su fe. Invítelo a leer la Biblia juntos, pero no en la Traducción del Nuevo Mundo que ellos usan, sino en una versión confiable como la Reina-Valera. Explíquele con paciencia las diferencias doctrinales, y sobre todo, ore por él. Muchos Testigos salen de la organización cuando ven que el amor de Cristo no es legalista ni excluyente. Sea un puente, no un muro. Y si la situación se vuelve difícil, busque apoyo en su iglesia, no en discusiones solitarias que lo desgasten.