Mierda, ¿cuántas veces has tenido que perdonar a alguien y sientes que ya no das más? Seguro que más de una vez has pensado: ‘¿Hasta cuándo aguanto?’. Jesús nos dio una respuesta que rompe todos los esquemas: setenta veces siete, o sea, infinito. Pero, ¿qué significa realmente perdonar sin límites en un mundo donde la venganza parece más natural? Hoy vamos a desmenuzar este pasaje del Evangelio de Mateo con un lenguaje claro, directo y bien nuestro, pa’ que lo apliques en tu vida diaria.
Contexto Biblico
Para entender bien este pasaje, tenemos que ubicarnos en el capítulo 18 del Evangelio de Mateo, un capítulo que es como un manual de convivencia para la comunidad cristiana. Aquí Jesús está hablando con sus discípulos sobre la humildad, la corrección fraterna y, de pronto, Pedro le hace una pregunta que seguro a muchos nos ha pasado por la cabeza: ‘Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete veces?’. En ese tiempo, los rabinos enseñaban que perdonar tres veces era suficiente, así que Pedro, con su pregunta de siete, ya se estaba pasando de generoso.
El contexto es clave porque Jesús no está dando una clase teórica de ética, sino que está respondiendo a una inquietud muy práctica de sus seguidores. La comunidad de Mateo, que era mayormente judía convertida, estaba aprendiendo a vivir en paz entre ellos, a pesar de las ofensas diarias. Y es que el perdón no es un tema fácil, especialmente cuando te hieren una y otra vez. Por eso Jesús toma la pregunta de Pedro y la convierte en una enseñanza radical que desafía nuestra naturaleza orgullosa y vengativa.
La Historia
Resulta que Pedro, con su carácter impulsivo, se acerca a Jesús y le pregunta con cierta seguridad: ‘¿Hasta siete veces?’. Él creía que estaba siendo muy magnánimo, porque la ley judía solo exigía perdonar tres veces. Pero Jesús, con esa mirada que todo lo sabe, le responde: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete’. Imagínate la cara de Pedro: se quedó helado, porque Jesús no solo multiplicó el número, sino que lo llevó a un plano donde el perdón no tiene medida.
Y para que no quedara la duda, Jesús les cuenta una parábola que es como un baldado de agua fría. Había un rey que quiso arreglar cuentas con sus siervos. Uno de ellos le debía diez mil talentos, una cifra astronómica, como si debiera miles de millones de pesos. El hombre no tenía cómo pagar, así que el rey ordenó que vendieran a su familia y todas sus posesiones. Pero el siervo se arrodilló y le suplicó: ‘Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo’. El rey, conmovido, le perdonó toda la deuda y lo dejó libre.
Ese mismo siervo, al salir, se encontró con un compañero que le debía cien denarios, algo así como unos pocos miles de pesos. En lugar de mostrar la misma misericordia, lo agarró del cuello y le exigió el pago. El compañero le rogó con las mismas palabras que él había usado, pero no le importó, y lo mandó a la cárcel hasta que pagara. Cuando el rey se enteró de esto, se puso furioso y lo entregó a los verdugos hasta que saldara toda la deuda inicial.
Jesús termina la historia con una advertencia dura: ‘Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón a vuestro hermano’. La parábola no es solo un cuento bonito, es un espejo que nos muestra nuestra propia hipocresía. Todos hemos sido perdonados por Dios de una deuda impagable, pero nos aferramos a rencores pequeños y mezquinos. El mensaje es claro: si no perdonamos, nosotros mismos nos estamos cerrando la puerta a la misericordia divina.
Significado Teologico
El número setenta veces siete no es una cifra literal, sino un símbolo de infinitud. En la Biblia, el número siete representa plenitud, y setenta veces siete es una manera de decir ‘siempre, sin excepción’. Jesús no está poniendo un límite, sino que está destruyendo el concepto mismo de límite. El perdón cristiano no es un contador que se llena, sino una actitud del corazón que se renueva cada día.
Teológicamente, este pasaje nos enseña que el perdón de Dios hacia nosotros es la base y el modelo de nuestro perdón hacia los demás. No podemos recibir una misericordia tan grande y luego ser tacaños con nuestros hermanos. El perdón no es un sentimiento, sino una decisión que refleja el carácter de Dios en nosotros. Además, perdonar no significa olvidar ni justificar el mal, sino liberarnos del veneno del rencor y entregar la justicia a Dios.
Lecciones para Hoy
En Colombia, sabemos de sobra lo que es la violencia y el rencor. Hemos vivido décadas de conflicto donde el perdón parece imposible. Pero este pasaje nos reta a ser diferentes, a romper la cadena del odio. Perdonar setenta veces siete significa que no llevamos la cuenta, que no guardamos el marcador de las ofensas. Es un llamado a soltar el pasado y a vivir en libertad, aunque la otra persona no lo merezca.
En tu vida cotidiana, esto se traduce en no usar el ‘yo te perdono, pero no olvido’ como excusa para mantener la distancia. Significa orar por aquellos que te han hecho daño, buscar la reconciliación si es posible y, sobre todo, no dejar que la amargura te consuma. Recuerda que el perdón no es para el otro, es para ti. Cuando perdonas, te quitas un peso enorme de encima y abres la puerta para que Dios sane tus heridas.
Preguntas Frecuentes
¿Perdonar setenta veces siete significa que debo aguantar abusos?
No, perdonar no es sinónimo de tolerar el abuso o la injusticia. El perdón es una decisión interna de soltar el rencor, pero no te obliga a mantenerte en una situación peligrosa o tóxica. Puedes perdonar y a la vez poner límites sanos, buscar ayuda profesional o incluso denunciar un delito. El perdón libera tu corazón, pero no te convierte en un felpudo.
¿Cómo puedo perdonar si la persona no se arrepiente?
El perdón bíblico no depende del arrepentimiento del otro, porque es un acto de obediencia a Dios y de liberación personal. Jesús perdonó a quienes lo crucificaron sin que ellos pidieran perdón. Tú puedes perdonar en tu corazón, entregarle la situación a Dios y dejar que Él haga justicia. No esperes a que el otro cambie para soltar tu rencor, porque eso te mantiene esclavo.
¿Qué pasa si vuelvo a caer en el rencor después de perdonar?
Es normal que las emociones vuelvan, especialmente cuando ves a la persona o recuerdas el daño. El perdón no es un sentimiento único, sino una decisión que se renueva. Cuando el rencor regrese, vuelve a orar y dile a Dios: ‘Señor, yo ya lo perdoné, pero mi carne es débil. Ayúdame a mantener mi corazón limpio’. Con el tiempo y la práctica, el dolor se irá desvaneciendo.