Parce, usted se ha puesto a pensar si eso de hablar en lenguas y profetizar sigue siendo válido hoy en día o si eso ya pasó de moda, como los celulares de tapa o los pantalones de campana. En las iglesias colombianas, desde la Costa hasta el interior, hay un debate que no se apaga: unos dicen que esos dones son del pasado y otros que están más vivos que nunca. La cosa no es sencilla, porque la Biblia habla claro, pero también hay que entender el contexto y no dejarse llevar solo por lo que uno siente o por lo que dice el pastor de la esquina. Vamos a mirar qué dice la Palabra, cómo lo entienden los hermanos y, sobre todo, qué significa esto para nuestra vida diaria en Colombia, sin tapujos y con el corazón abierto.
Contexto Bíblico
Para meternos en este tema, hay que viajar en el tiempo hasta la iglesia de Corinto, una comunidad que era un poco desordenada, como un sancocho donde todos echan su cuchara. El apóstol Pablo les escribe porque había gente que hablaba en lenguas sin control y otros que profetizaban sin orden, y eso estaba generando caos en las reuniones. Por eso, en 1 Corintios 13, Pablo dice que las lenguas cesarán y la profecía acabará, pero el amor nunca deja de ser, y eso ha dado pie a muchas interpretaciones.
La clave está en entender que Pablo no está diciendo que los dones sean malos, sino que hay una jerarquía: el amor es el camino más excelente, y los dones son herramientas para edificar la iglesia. En 1 Corintios 14, él mismo anima a buscar el don de profecía por encima de las lenguas, porque la profecía edifica a todos, mientras que las lenguas necesitan interpretación. Así que el contexto no es ‘ya se acabaron’, sino ‘úsense bien, con amor y para el bien común’.
La Historia
Resulta que en la iglesia primitiva, los dones espirituales eran algo normal, como el café en las reuniones de familia. En Hechos 2, el día de Pentecostés, los discípulos fueron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas, y eso fue una señal para que la gente de diferentes naciones entendiera el mensaje de Dios en su propio idioma. Ese fue el comienzo, y desde ahí, las lenguas y la profecía se convirtieron en parte de la vida de la iglesia, pero no como un show, sino como una necesidad para la misión.
Con el tiempo, el apóstol Pablo tuvo que corregir a los corintios porque se estaban enfocando más en las lenguas que en el amor y la edificación. Él les dijo que si hablaban en lenguas sin interpretación, mejor se callaran, y que en la iglesia todo debía hacerse decentemente y con orden. Esto no significa que los dones fueran malos, sino que su uso debía tener un propósito: que todos aprendieran y fueran consolados.
Ahora, en la historia de la iglesia, hubo períodos donde estos dones parecían dormidos, y otros donde despertaron con fuerza, como en el movimiento pentecostal y carismático del siglo XX, que llegó a Colombia y cambió la forma de adorar en muchas comunidades. Hoy, en nuestras iglesias, vemos hermanos que oran en lenguas y otros que profetizan, pero también hay abusos y confusiones, porque a veces se confunde la emoción con la revelación.
Lo interesante es que la Biblia no dice que los dones se acabaron en el año 100 d.C., sino que cuando venga lo perfecto, que es la segunda venida de Cristo, veremos cara a cara y conoceremos como somos conocidos. Así que, mientras tanto, los dones siguen siendo una herramienta, pero no la meta; la meta es el amor, y los dones son como el machete para abrir camino, no el destino final.
En la práctica, en una congregación en Bogotá o Medellín, uno ve que cuando se usan bien, los dones traen edificación, pero cuando se usan mal, traen división. Por eso, la historia de los dones es también la historia de cómo la iglesia aprende a madurar, a no ser niños sacudidos por cualquier viento de doctrina, sino a discernir con la Biblia en la mano y el corazón lleno del Espíritu.
Significado Teológico
Teológicamente, hay dos posturas principales: la cesacionista, que dice que los dones milagrosos como lenguas y profecía cesaron con los apóstoles porque ya se completó el canon bíblico, y la continuista, que afirma que los dones siguen vigentes porque Dios no cambia y el Espíritu sigue obrando. Ambas usan la Biblia, pero interpretan 1 Corintios 13:10 de manera diferente: unos dicen que ‘lo perfecto’ es la Biblia, y otros que es la segunda venida.
El punto es que la Biblia no es un manual de instrucciones cerrado, sino una carta viva que se aplica a cada generación. Si uno lee 1 Corintios 14, Pablo dice que la profecía es para edificación, exhortación y consuelo, y eso no ha pasado de moda, porque siempre necesitamos que nos hablen al corazón. Las lenguas, en privado, son para edificación personal, según Pablo, y eso también tiene sentido en nuestra relación con Dios.
Además, hay que tener cuidado de no caer en extremos: ni creer que todo el que habla en lenguas es más espiritual, ni despreciar lo que el Espíritu hace en la vida de otros. La teología sana nos llama a examinarlo todo, retener lo bueno, y no apagar al Espíritu, como dice 1 Tesalonicenses 5:19-21. Eso es clave para no volvernos fanáticos ni escépticos.
Lecciones para Hoy
Para el cristiano colombiano de hoy, la lección principal es que los dones no son un juguete ni una medalla, sino herramientas para servir. Si usted ora en lenguas, hágalo en privado y con orden; si profetiza, que sea para edificar y no para asustar a la gente con mensajes de miedo. Acuérdese que el amor es el camino más excelente, y si no hay amor, de nada sirve hablar en lenguas humanas o angélicas.
Otra lección es que no debemos dividirnos por estos temas. En una misma ciudad, hay iglesias que hablan en lenguas y otras que no, y todas pueden ser válidas si glorifican a Dios y edifican a la gente. Lo importante es que busquemos la unidad en lo esencial, que es Cristo, y en lo no esencial, tengamos tolerancia y amor.
Finalmente, la profecía y las lenguas nos recuerdan que dependemos de Dios y que Él quiere comunicarse con nosotros. Así que, en vez de pelear por estos temas, busquemos una relación personal con Él, oremos pidiendo sabiduría y que el Espíritu nos guíe a toda verdad. Así, con humildad, podremos vivir la fe en el siglo XXI, en Colombia, sin perder el gozo ni el orden.
Preguntas Frecuentes
¿Las lenguas y la profecía se acabaron con los apóstoles?
No hay un versículo que diga que se acabaron con los apóstoles. La Biblia enseña que los dones son para edificación de la iglesia, y que ‘lo perfecto’ se refiere a la segunda venida de Cristo, cuando veremos cara a cara. Hasta que eso pase, los dones pueden seguir operando, pero siempre con orden y amor.
¿Cómo distingo una profecía verdadera de una falsa?
La profecía verdadera siempre está de acuerdo con la Biblia, edifica, exhorta y consuela, y nunca contradice la Palabra de Dios. Además, el que profetiza debe tener un corazón humilde y estar sujeto al examen de la iglesia. Si un mensaje trae miedo, división o contradice la Escritura, hay que rechazarlo.
¿Puedo orar en lenguas en mi devocional diario?
Sí, Pablo dijo que el que habla en lenguas se edifica a sí mismo, y eso es válido en la vida privada. Pero en la iglesia, debe haber interpretación para que todos sean edificados. Así que, si usted tiene ese don, úselo con libertad en su tiempo con Dios, pero con decencia y orden en las reuniones.