¿Alguna vez te has preguntado si esos dones espirituales que leemos en la Biblia, como hablar en lenguas o profetizar, todavía se ven hoy en día? En Colombia, muchas iglesias se dividen por este tema: unos dicen que ya pasaron, otros que están más vivos que nunca. La confusión es normal, porque hay pastores que enseñan una cosa y otros la contraria, y uno queda con la duda. Vamos a despejar esa incógnita con la misma Biblia, sin rodeos y en lenguaje claro, como si estuviéramos tomando un tinto en la esquina.
Contexto Biblico
Para entender si las lenguas y las profecías siguen vigentes, tenemos que meternos de lleno en lo que dice la Biblia, especialmente en el libro de 1 Corintios capítulos 12 al 14. Allí el apóstol Pablo le está escribiendo a una iglesia en Corinto que tenía un problema serio: estaban usando los dones espirituales para pelear entre ellos, como si fuera un concurso de quién ora más bonito. Pablo les aclara que los dones son para edificar a la comunidad, no para inflar el ego.
La palabra ‘lenguas’ en griego es ‘glossa’, que significa tanto una lengua humana como un lenguaje sobrenatural. En Hechos 2, cuando el Espíritu Santo llegó, los discípulos hablaron en lenguas que la gente de diferentes países entendía en su propio idioma. Pero en 1 Corintios 14, Pablo habla de lenguas que nadie entiende a menos que haya un intérprete. Esa diferencia es clave: no es lo mismo un milagro de evangelización que un don para la oración personal.
En cuanto a las profecías, la palabra griega ‘propheteia’ significa ‘hablar en nombre de Dios’, no necesariamente predecir el futuro. En el Antiguo Testamento, profetas como Isaías o Jeremías anunciaban juicio o esperanza, pero en el Nuevo Testamento, Pablo dice en 1 Corintios 14:3 que el que profetiza habla a los demás para edificarlos, exhortarlos y consolarlos. O sea, una profecía puede ser una palabra de ánimo en medio de una crisis, no solo un vaticinio de lo que va a pasar.
La Historia
Imagínate la escena: es el año 55 después de Cristo, en la ciudad portuaria de Corinto, llena de marineros, mercaderes y templos paganos. La iglesia de Corinto era un grupo diverso: judíos, griegos, esclavos y libres, todos reunidos en casas. Un domingo cualquiera, durante la reunión, alguien se levanta y empieza a hablar en un idioma que nadie reconoce. Otro salta y dice: ‘¡Dios me mostró que va a haber un terremoto!’. La gente se alborota, unos lloran, otros se burlan, y el desorden es total.
Pablo se entera de esto porque una familia de la iglesia le escribe una carta contándole el caos. Él está en Éfeso, a unos 300 kilómetros, y responde con una carta que hoy conocemos como 1 Corintios. En el capítulo 14, versículo 26, les dice: ‘Cuando se reúnan, cada uno tenga himno, enseñanza, revelación, lengua o interpretación; que todo sea para edificación’. Es decir, no se trata de apagar el Espíritu, sino de poner orden para que todos se beneficien.
La historia no termina ahí. A lo largo de los siglos, el don de lenguas desapareció casi por completo de la iglesia principal hasta el siglo XX, cuando en 1906 estalló el avivamiento de la calle Azusa en Los Ángeles. Allí, personas de todas las razas comenzaron a hablar en lenguas y a profetizar. Ese movimiento se expandió por América Latina y llegó a Colombia en los años 50, trayendo consigo iglesias pentecostales y carismáticas que hoy son mayoría en el país.
Sin embargo, no todos están de acuerdo. Muchos cristianos de tradición reformada o bautista enseñan que las lenguas y las profecías cesaron cuando se completó la Biblia, basándose en 1 Corintios 13:8-10, donde dice: ‘Las lenguas cesarán, las profecías acabarán… pero cuando venga lo perfecto, entonces lo imperfecto se acabará’. Ellos interpretan que ‘lo perfecto’ es el canon bíblico, y por eso hoy solo tenemos la Palabra escrita. Otros, como los pentecostales, creen que ‘lo perfecto’ es el regreso de Cristo, así que los dones siguen.
En Colombia he visto de todo: desde iglesias donde todos hablan en lenguas al mismo tiempo, hasta congregaciones donde si alguien levanta la voz diciendo ‘así dice el Señor’, lo sacan por hereje. La clave está en no extremar: ni apagar el Espíritu ni dejar que el desorden reine. La historia de la iglesia nos muestra que estos dones han existido en diferentes épocas, pero siempre con un propósito: apuntar a Jesús y edificar a la gente, no a nosotros mismos.
Significado Teologico
El significado teológico de las lenguas y profecías va más allá de una experiencia emocionante. En la Biblia, estos dones son señales de que el Reino de Dios ya está presente, pero no en su plenitud. Cuando Pablo dice en 1 Corintios 14:22 que las lenguas son una señal para los incrédulos, está citando a Isaías 28:11, donde Dios habla a un pueblo rebelde en lenguas extrañas. Es decir, las lenguas muestran que Dios sigue hablando, aunque a veces no lo entendamos.
La profecía, por su parte, es una confirmación de que Dios no es un Dios lejano, sino que se involucra en los detalles de nuestra vida. En Hechos 21:10-11, un profeta llamado Ágabo predice que Pablo será atado en Jerusalén, y eso ocurre. Pero no todas las profecías son predicciones; muchas veces son palabras de sabiduría o conocimiento que nos ayudan a tomar decisiones. El teólogo Wayne Grudem, en su libro ‘El don de profecía en el Nuevo Testamento’, argumenta que la profecía neotestamentaria no tiene la misma autoridad que la Biblia, sino que debe ser evaluada por la iglesia.
Entonces, ¿siguen vigentes? Teológicamente, si creemos que el Espíritu Santo sigue actuando hoy, no hay razón para decir que los dones se acabaron. El problema es cuando ponemos los dones por encima del Dador, o cuando usamos una profecía para manipular a la gente. La Biblia misma nos da la regla en 1 Tesalonicenses 5:19-21: ‘No apaguéis al Espíritu, no menospreciéis las profecías, examinadlo todo y retened lo bueno’. Ese es el equilibrio: no cerrarse, pero tampoco tragar entero.
Lecciones para Hoy
Para nosotros los colombianos, esto tiene aplicaciones bien prácticas. Primero, si estás en una iglesia donde se habla en lenguas, no te dejes llevar por la presión social; el don es para tu edificación personal, no para demostrar que eres más espiritual. Pablo mismo dice en 1 Corintios 14:18 que habla en lenguas más que todos, pero en la reunión prefiere decir cinco palabras con entendimiento que diez mil en lenguas. La prioridad es que los demás entiendan y se edifiquen.
Segundo, si alguien te da una profecía, no la tomes como verdad absoluta. En la Biblia, las profecías siempre se cumplían al 100% en el Antiguo Testamento, pero en el Nuevo Testamento, Pablo dice en Romanos 12:6 que la profecía debe ser conforme a la fe, y que otros deben juzgarla. Así que si un hermano te dice ‘Dios me mostró que te cases con fulano’, ponlo a prueba: ¿está de acuerdo con la Biblia? ¿Hay paz en tu corazón? ¿Lo confirman otros líderes maduros?
Tercero, no te angusties si no tienes estos dones. En 1 Corintios 12, Pablo deja claro que no todos tienen lenguas ni todos profetizan, y que el amor es el camino más excelente. Puedes tener el don de servir, de enseñar, de dar, de animar, y todos son igual de valiosos. Lo que realmente importa es que ames a Dios y a tu prójimo, porque sin amor, hasta las lenguas de los ángeles son solo ruido.
Preguntas Frecuentes
¿Las lenguas y profecías cesaron con la muerte de los apóstoles?
No hay un versículo que diga eso claramente. 1 Corintios 13:8-10 habla de que las lenguas cesarán y las profecías acabarán, pero no dice cuándo. Algunos interpretan que ‘lo perfecto’ es la Biblia completa, pero otros creen que es la segunda venida de Cristo. Históricamente, los dones disminuyeron después del siglo I, pero han resurgido en movimientos como el pentecostalismo. Lo seguro es que Dios no ha cambiado, y si Él quiere usarlos hoy, nadie puede detenerlo.
¿Cómo sé si una profecía es de Dios o es inventada?
La Biblia da tres pruebas: primero, debe estar de acuerdo con las Escrituras (Isaías 8:20). Segundo, debe edificar, exhortar y consolar (1 Corintios 14:3), no asustar ni controlar. Tercero, debe cumplirse si es una predicción (Deuteronomio 18:22). Además, busca el consejo de líderes maduros en tu iglesia. Si una profecía te causa confusión o miedo, no la aceptes de una vez; pide discernimiento en oración.
¿Puedo pedir el don de lenguas o debe ser algo espontáneo?
Pablo anima en 1 Corintios 14:1 a desear los dones espirituales, especialmente el de profecía. Así que sí, puedes pedirle a Dios que te dé el don de lenguas, pero siempre con la actitud correcta: no para lucirte, sino para edificar tu vida espiritual y, si hay intérprete, a la iglesia. Sin embargo, recuerda que el Espíritu reparte los dones como Él quiere (1 Corintios 12:11). No te sientas menos si no lo recibes; el fruto del Espíritu es más importante que cualquier don.