¿Ha sentido alguna vez que su fe necesita un empujón sobrenatural? El avivamiento de Gales de 1904-1905 fue exactamente eso: una ola del Espíritu Santo que transformó a una nación entera en cuestión de meses. Miles de personas se convirtieron, las tabernas quedaron vacías y los tribunales no tenían casos que juzgar. Este mover de Dios no comenzó en una megaiglesia ni con un predicador famoso, sino en el corazón de un joven de 26 años llamado Evan Roberts. Si usted anhela ver un mover similar en Colombia, esta historia le va a encender el alma.
Contexto Bíblico
Para entender el avivamiento de Gales, hay que mirar las Escrituras que lo respaldan. El profeta Joel anunció: ‘Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne’ (Joel 2:28). Ese derramamiento prometido no era solo para el Antiguo Testamento, sino que Pedro lo citó en Pentecostés como cumplimiento profético. Gales no fue una excepción, sino una continuación de ese río de Dios que ha fluido a lo largo de la historia cada vez que su pueblo clama con humildad.
También vemos en Hechos 2:17-21 que el Espíritu Santo se derrama sobre jóvenes y ancianos, hijos e hijas, siervos y siervas. El avivamiento galés cumplió esto literalmente: Evan Roberts era un joven, pero también hubo niños y niñas profetizando y testificando. La oración de Habacuc 3:2, ‘Aviva tu obra en medio de los tiempos’, fue la súplica que precedió al mover. Sin una base bíblica sólida, cualquier emoción se desvanece; pero Gales se aferró a la Palabra, y por eso su fruto permaneció.
La Historia
Todo comenzó en 1904, cuando Evan Roberts, un joven minero del carbón convertido en predicador laico, sintió una carga abrumadora por su nación. Había asistido a reuniones de santidad y había escuchado las enseñanzas de Seth Joshua, un evangelista que oraba por un avivamiento en Gales. Roberts empezó a orar con una intensidad inusual, pidiendo a Dios que lo usara para traer cien mil almas a Cristo. Una noche, durante una reunión en Blaenannerch, Roberts experimentó una llenura del Espíritu tan profunda que dijo: ‘Me sentí aplastado por la presencia de Dios’. Desde ese momento, su vida cambió y el fuego comenzó a encenderse.
La primera reunión formal de Evan Roberts fue en su iglesia local en Loughor, en octubre de 1904. No tenía un sermón preparado; en cambio, pedía a la congregación que cantara, orara y confesara sus pecados. Su método era simple: ‘Obedece al Espíritu, confiesa todo pecado conocido, y testifica de Cristo’. La gente respondía con llanto y arrepentimiento. Las reuniones se extendieron de una capilla a otra, y en pocas semanas, pueblos enteros estaban siendo transformados. Los mineros, que antes maldecían y bebían, llegaban a las reuniones con caras brillantes, y muchos testificaban que el polvo del carbón parecía menos oscuro en sus rostros porque sus corazones estaban limpios.
El avivamiento se propagó como incendio forestal. Para diciembre de 1904, las reuniones se realizaban todas las noches en diferentes ciudades, a menudo hasta la madrugada. La presencia de Dios era tan tangible que la gente caía al suelo bajo convicción, sin que nadie los tocara. Las tabernas reportaron una caída del 40% en sus ventas, y los teatros tuvieron que cerrar por falta de público. Los jueces llegaron a las cortes con togas nuevas porque no había casos que juzgar; los policías organizaban coros de alabanza en las estaciones. Se estima que más de 100,000 personas se convirtieron en solo cinco meses, y el movimiento se extendió a Inglaterra, Escocia, India y Estados Unidos.
Evan Roberts, sin embargo, no era el centro; siempre apuntaba a Cristo. A menudo, las reuniones no tenían un predicador, sino que los asistentes cantaban himnos espontáneamente, oraban en voz alta y compartían testimonios. Roberts decía: ‘No necesitamos una nueva luz, solo necesitamos obedecer la luz que ya tenemos’. Su salud se quebrantó por el esfuerzo, pero el avivamiento continuó a través de otros líderes locales. Aunque el mover principal duró poco más de un año, su impacto social y espiritual se sintió por décadas, y muchos misioneros salieron de Gales hacia África y Asia.
Lo más notable es que el avivamiento no dependió de grandes estructuras eclesiásticas. Fue un mover laico, con jóvenes y mujeres liderando oraciones. Las iglesias se llenaron, pero el énfasis no era en la membresía, sino en la transformación personal y comunitaria. Las deudas se pagaron, las reconciliaciones familiares fueron constantes, y los himnos de alabanza se escuchaban en las calles. Gales experimentó un anticipo del cielo: una sociedad donde el amor de Dios gobernaba los corazones.
Significado Teológico
El avivamiento de Gales nos enseña que el Espíritu Santo no está limitado por denominaciones, estructuras o métodos humanos. Fue un movimiento claramente pentecostal en su expresión, pero anterior al nacimiento del pentecostalismo como movimiento formal. Esto nos muestra que la obra de Dios es soberana y que la oración y la obediencia son los canales que Él usa. La teología del avivamiento galés se centró en la santidad práctica: confesión de pecados, restitución y amor fraternal. No era una emoción vacía; producía frutos visibles de arrepentimiento.
Otro aspecto teológico clave es la centralidad de Cristo. Evan Roberts insistía en que el Espíritu Santo siempre exalta a Jesús, nunca a sí mismo. Las reuniones no buscaban experiencias raras, sino una relación más profunda con el Señor. Esto corrige cualquier tendencia a buscar emociones por las emociones. El avivamiento también subrayó la importancia de la oración intercesora: Roberts y otros pasaban horas en oración antes de cada reunión. La teología del avivamiento nos recuerda que el poder no está en nuestras estrategias, sino en la dependencia total de Dios.
Finalmente, el avivamiento galés nos confronta con la brevedad y la profundidad del mover. Algunos critican que duró poco, pero en ese tiempo se sembró una semilla que impactó misiones y avivamientos posteriores. La teología bíblica del avivamiento no es que dure para siempre, sino que deje un poso de bendición. Como dijo Jesús: ‘El viento sopla de donde quiere’ (Juan 3:8). Dios no se ajusta a nuestros cronogramas, pero siempre responde a un corazón quebrantado.
Lecciones para Hoy
Para nosotros en Colombia, la lección más grande es que el avivamiento comienza con una persona que se atreve a orar y obedecer. No necesitamos un gran presupuesto ni un liderazgo famoso; necesitamos pasión por las almas y una vida santa. Evan Roberts no era un teólogo, pero su entrega total movió a Dios. Hoy, en medio de la violencia, la corrupción y la indiferencia espiritual, podemos clamar por un avivamiento que transforme barrios, familias y ciudades. La oración ferviente y la confesión de pecados son el punto de partida.
Otra lección es que el avivamiento afecta todas las áreas de la sociedad. En Gales, los dueños de tabernas y teatros vieron cómo su negocio cambiaba; los jueces y policías notaron la reducción del crimen. Nosotros debemos esperar que el evangelio transforme no solo a los individuos, sino también la cultura. Si el avivamiento es real, se verá en nuestras calles, en nuestros trabajos y en nuestras familias. No podemos conformarnos con reuniones emocionantes; debemos buscar un cambio de vida que impacte a quienes nos rodean.
Finalmente, el avivamiento nos llama a la unidad y a la humildad. Las iglesias de Gales dejaron a un lado sus diferencias denominacionales para unirse en oración. Hoy, en Colombia, podemos orar por unidad entre las iglesias, dejando de lado rivalidades. El Espíritu Santo no divide, sino que une en el amor de Cristo. Si anhelamos ver un mover similar, debemos estar dispuestos a confesar nuestras divisiones y buscar la reconciliación. El avivamiento no es un evento, sino una vida de entrega continua al Señor.
Preguntas Frecuentes
¿Cuánto duró el avivamiento de Gales y por qué terminó?
El avivamiento principal duró aproximadamente un año, entre 1904 y 1905, aunque sus efectos se extendieron por más tiempo. Terminó en parte por el agotamiento físico y emocional de Evan Roberts, la presión pública y quizás la falta de discipulado estructural. Sin embargo, no fue un fracaso; dejó miles de convertidos y un impulso misionero que perduró. Muchos avivamientos históricos han sido breves, pero su impacto eterno es incalculable.
¿Qué papel jugaron los niños y los jóvenes en el avivamiento?
Fue notable: muchos niños y jóvenes testificaron públicamente, oraron y lideraron reuniones. La profecía de Joel se cumplió literalmente, ya que los jóvenes tuvieron visiones y sueños. Evan Roberts animaba a los niños a participar, y su fe sencilla conmovía a los adultos. Esto nos recuerda que el Espíritu Santo no hace acepción de edades, y que la iglesia debe valorar el ministerio de los más pequeños.
¿Cómo puedo aplicar las lecciones del avivamiento de Gales en mi vida diaria?
Comience por orar cada día por un avivamiento personal: pida al Espíritu Santo que revele cualquier pecado no confesado y que le dé amor por las almas. Obedezca las pequeñas convicciones, testifique de Cristo en su trabajo o vecindario, y busque unidad con otros creyentes. No espere un evento masivo; viva en avivamiento ahora, siendo luz en su entorno. La historia de Gales muestra que Dios usa a personas comunes que se entregan por completo.