¿Alguna vez ha tocado a su puerta un joven con camisa blanca y corbata, ofreciéndole un libro llamado El Libro de Mormón? En Colombia, es cada vez más común encontrarse con misioneros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, conocidos popularmente como mormones. Muchos cristianos se sienten confundidos, porque estos misioneros hablan de Jesús y citan la Biblia, pero sus enseñanzas se alejan del evangelio que conocemos. La invitación de hoy es a que, con amor y verdad, aprendamos a responder desde las Escrituras, sin miedo y con fundamento. No se trata de atacar a las personas, sino de defender la fe que una vez fue dada a los santos.
Contexto Biblico
La Biblia nos advierte claramente sobre la aparición de falsos maestros y doctrinas engañosas. En Gálatas 1:8, el apóstol Pablo es contundente: ‘Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema’. Esta advertencia es crucial porque el mormonismo, en sus orígenes, afirmó que un ángel llamado Moroni se le apareció a José Smith, lo cual contradice directamente esta enseñanza bíblica. La Palabra de Dios es nuestra única regla de fe y práctica, y cualquier revelación que la contradiga o le añada, debe ser rechazada.
Además, en 2 Timoteo 3:16-17 leemos que ‘Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia’. Los mormones aceptan la Biblia ‘hasta donde esté bien traducida’, pero le añaden tres libros más: El Libro de Mormón, Doctrina y Convenios, y La Perla de Gran Precio. Esto es un problema serio, porque la Biblia se presenta como completa y suficiente para nuestra salvación y crecimiento espiritual. Si alguien viene con ‘otras escrituras’, debemos evaluarlas a la luz de la Palabra, y si no concuerdan, debemos rechazarlas, como nos enseña Hechos 17:11, donde los bereanos examinaban las Escrituras diariamente para ver si las cosas eran así.
La Historia
Para entender cómo responder al mormonismo, primero debemos conocer su historia. Todo comienza en 1820, en un ambiente de avivamiento religioso en los Estados Unidos. Un joven granjero llamado José Smith, confundido por las distintas denominaciones cristianas, dijo haber tenido una visión en la que Dios Padre y Jesucristo se le aparecieron y le dijeron que todas las iglesias estaban equivocadas. Según su relato, le indicaron que no se uniera a ninguna, porque todas habían corrompido el evangelio. Esta experiencia inicial, conocida como la Primera Visión, es la base de la autoridad que Smith reclamó para sí mismo.
Unos años después, en 1823, José Smith afirmó que un ángel llamado Moroni se le apareció y le habló de unos antiguos registros escritos en planchas de oro, que contenían la historia de los habitantes de América. Según el relato mormón, estas planchas relataban la visita de Jesucristo a este continente después de su resurrección. En 1827, Smith dijo haber recibido las planchas en una colina cerca de Palmyra, Nueva York, y junto con ellas, unos instrumentos llamados ‘Urim y Tumim’ que le permitían traducirlas. El resultado fue el Libro de Mormón, publicado en 1830, el mismo año en que se fundó oficialmente la iglesia.
La narrativa mormona continúa con la restauración del sacerdocio, que según ellos, Juan el Bautista y los apóstoles Pedro, Santiago y Juan, les confirieron a Smith y a su compañero Oliverio Cowdery. Esto les dio autoridad para bautizar y organizar la iglesia. Luego, en 1844, José Smith fue asesinado por una turba en una cárcel de Illinois. Tras su muerte, hubo una crisis de sucesión, y Brigham Young tomó el liderazgo de la mayoría de los miembros, llevándolos al oeste, al actual estado de Utah. Con el tiempo, la iglesia se expandió por todo el mundo, incluyendo Colombia, donde hoy tienen una presencia significativa.
Es importante entender que el mormonismo no es simplemente una denominación cristiana más, sino una religión con una cosmovisión completamente diferente. Creen que Dios fue una vez un hombre que se exaltó a la divinidad, y que los seres humanos pueden llegar a ser dioses de sus propios mundos. También enseñan que Jesucristo es un espíritu hermano de Lucifer, y que la salvación no es solo por gracia, sino que requiere obras y ordenanzas realizadas en sus templos, como el bautismo por los muertos y el matrimonio eterno. Estas doctrinas contradicen directamente las enseñanzas bíblicas sobre la naturaleza de Dios, la persona de Cristo y el camino de salvación.
Al conocer esta historia, podemos ver que el mormonismo se basa en revelaciones personales y escritos que no tienen ningún respaldo histórico ni arqueológico. La Biblia, en cambio, tiene un respaldo abrumador de manuscritos antiguos y evidencias arqueológicas. Los mormones a menudo apelan a la experiencia personal para validar sus creencias, diciendo que ‘sentirán’ que el Libro de Mormón es verdadero. Pero como cristianos, debemos recordar que el Espíritu Santo nunca nos guiará a contradecir la Palabra escrita, porque Él es el autor de ella. Por eso, nuestra respuesta debe estar anclada en la verdad objetiva de las Escrituras, no en sentimientos subjetivos.
Significado Teologico
La teología mormona se aparta radicalmente del cristianismo histórico en puntos fundamentales. Primero, su concepto de Dios: mientras la Biblia enseña que hay un solo Dios eterno e inmutable (Isaías 43:10, Malaquías 3:6), el mormonismo enseña un politeísmo funcional, donde Dios el Padre fue un hombre exaltado, y donde los fieles pueden llegar a ser dioses. Esto contradice la enseñanza bíblica de que solo hay un Dios (1 Timoteo 2:5) y que la gloria de Dios no se da a otro (Isaías 42:8). Segundo, su cristología: los mormones creen que Jesús es un ser creado, hermano espiritual de Lucifer, y que su sacrificio no fue suficiente para salvar, sino que se necesita obediencia a las ordenanzas del templo.
Además, el mormonismo enseña una salvación por obras y gracia, en contraste con la justificación por la fe sola que Pablo expone en Romanos 3:28 y Efesios 2:8-9. Ellos tienen un concepto de ‘salvación por gracia’ para la resurrección universal, pero la ‘exaltación’ (el mayor nivel de salvación) requiere obediencia a todas las leyes y ordenanzas del evangelio mormón, incluyendo el diezmo, la palabra de sabiduría y el matrimonio en el templo. Esto anula la suficiencia de Cristo y nos lleva a una justicia propia, algo que Pablo condena en Filipenses 3:9. Nuestra respuesta debe señalar que la obra de Cristo en la cruz es completa y que solo por fe en Él somos salvos, no por obras para gloriarnos.
También es crucial abordar el tema de la autoridad. Los mormones reclaman una restauración del sacerdocio, pero la Biblia enseña que Cristo es nuestro sumo sacerdote y que todos los creyentes somos sacerdotes (Hebreos 4:14, 1 Pedro 2:9). No necesitamos un sacerdocio Aarónico o Levítico, porque Jesús cumplió la ley y estableció un nuevo pacto. Al compartir esto, debemos hacerlo con mansedumbre y respeto, reconociendo que muchas personas mormonas son sinceras en su fe, pero sinceramente engañadas. El objetivo no es ganar un debate, sino ganar almas para Cristo.
Lecciones para Hoy
La primera lección es que debemos estar preparados para defender nuestra fe. 1 Pedro 3:15 nos dice: ‘santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros’. Esto significa que no podemos ignorar a los misioneros mormones, sino recibirlos con amor, escuchar sus argumentos y responder con la Palabra. No se trata de ser agresivos, sino de ser firmes en la verdad. Podemos mostrarles que la Biblia es suficiente y que Jesús es el único camino al Padre.
Otra lección es la importancia de conocer bien nuestra propia fe. Muchos cristianos no saben explicar por qué creen en la Trinidad o en la salvación por gracia, y por eso son fácilmente confundidos. Es vital estudiar la Biblia, participar en estudios bíblicos y leer libros de apologética. En Colombia, hay recursos en español disponibles, y podemos formar grupos de estudio en nuestras iglesias. Al estar arraigados en la Palabra, podremos discernir el error y ayudar a otros que estén siendo tentados por estas sectas. También debemos orar por los misioneros mormones, para que sus ojos sean abiertos a la verdad del evangelio.
Finalmente, debemos recordar que nuestra lucha no es contra personas, sino contra fuerzas espirituales (Efesios 6:12). Los misioneros mormones son a menudo jóvenes idealistas que han sido enseñados desde pequeños, y muchos no conocen las doctrinas bíblicas. Al compartir con ellos, hagámoslo con paciencia, sin burlas y con oración. Invitémoslos a leer la Biblia y a comparar sus enseñanzas con lo que dice el texto. El Espíritu Santo es quien convence de pecado, justicia y juicio, y Él puede usar nuestras palabras para sembrar semillas de verdad. Al final, la gloria es de Dios, y Él es quien da el crecimiento.
Preguntas Frecuentes
¿Los mormones son cristianos?
Los mormones se autodenominan cristianos, pero sus creencias sobre Dios, Jesús y la salvación difieren radicalmente del cristianismo bíblico. Ellos creen en un Dios que fue hombre, en Jesús como hermano de Lucifer, y en la salvación por obras y ordenanzas. La Biblia enseña que Dios es eterno e inmutable, que Jesús es Dios encarnado y que la salvación es solo por gracia mediante la fe en Cristo. Por lo tanto, aunque usen el nombre de Cristo, su evangelio es diferente, y Pablo nos advierte a no recibir otro evangelio (Gálatas 1:9). Es importante amarlos y compartirles la verdad, pero no podemos considerar que son parte de la fe cristiana ortodoxa.
¿Qué debo hacer si los misioneros mormones llegan a mi casa?
Recíbalos con respeto y amabilidad, pero no tenga miedo de compartir su fe. Puede escuchar su mensaje, pero siempre contrastándolo con la Biblia. Hágales preguntas como: ‘¿Dónde dice la Biblia que hay más escrituras además de la Biblia?’ o ‘¿Cómo se salva una persona según Efesios 2:8-9?’. Invítelos a leer la Biblia juntos y a orar al Dios de la Biblia, no a un dios desconocido. Si no se siente preparado, puede pedirles que vuelvan en otro momento y mientras tanto, estudie sus enseñanzas. Sobre todo, ore por ellos y por usted, para que el Espíritu Santo le dé sabiduría y amor. Recuerde que su objetivo no es ganar una discusión, sino plantar semillas de verdad.
¿El Libro de Mormón es una revelación de Dios?
No, el Libro de Mormón no es una revelación de Dios, porque contradice la Biblia en múltiples puntos. La Biblia es la revelación completa y suficiente de Dios, y cualquier otra escritura que pretenda añadir o contradecir, debe ser rechazada (Apocalipsis 22:18-19). Además, no hay evidencia arqueológica que respalde las afirmaciones del Libro de Mormón sobre civilizaciones antiguas en América. Los mormones apelan a una experiencia espiritual para validarlo, pero la Biblia nos dice que Satanás puede disfrazarse de ángel de luz (2 Corintios 11:14). Por eso, nuestra confianza debe estar en la Palabra escrita, no en sentimientos subjetivos. Dios no se contradice, y Su Palabra permanece para siempre.